Hay fechas que un país entero puede recitar de memoria. 11 de julio de 2010. Estadio Soccer City, Johannesburgo. Minuto 116. Pase de Cesc, control de Iniesta y… el resto es la noche más feliz de la historia del deporte español.
Un torneo que empezó torcido
Pocos recuerdan ya que aquel Mundial empezó con derrota: 0-1 contra Suiza en el debut. España, campeona de Europa dos años antes, veía cómo todos los fantasmas históricos regresaban de golpe.
La respuesta del equipo de Vicente del Bosque definió a aquella generación: cero dramas, el mismo plan y a ganar. Chile, Honduras, y a octavos.
El camino del 1-0
Aquella España ganó el Mundial con una fórmula insólita: cuatro victorias consecutivas por 1-0 en las eliminatorias.
- Octavos: España 1 - Portugal 0 (Villa)
- Cuartos: España 1 - Paraguay 0 (Villa)
- Semifinal: España 1 - Alemania 0 (cabezazo inmortal de Puyol)
- Final: España 1 - Holanda 0 (Iniesta, 116’)
Los críticos lo llamaban sufrimiento; los futboleros, dominio. España tocaba, el rival corría y el partido moría donde quería La Roja.
La final: patadas, miedo y gloria
La final contra Holanda fue un partido áspero, con la patada de De Jong a Xabi Alonso como imagen del plan holandés. Con 0-0 en la prórroga llegaron los dos momentos eternos:
- La parada de Casillas con la punta de la bota a Robben, mano a mano. Centímetros entre la gloria y el desastre.
- El gol de Iniesta, con la camiseta dedicada a Dani Jarque bajo la elástica: “Dani Jarque, siempre con nosotros”.
Los héroes de Johannesburgo
Aquel once de la final se recita como una oración: Casillas; Ramos, Piqué, Puyol, Capdevila; Busquets, Xabi Alonso, Xavi; Pedro (Navas), Iniesta y Villa (Torres). Con David Villa como pichichi del equipo y una defensa que encajó solo dos goles en todo el torneo.
El legado
Aquella estrella cambió la psicología de todo un país futbolístico: España dejó de ser la eterna promesa que caía en cuartos. Vinieron la Eurocopa 2012 y una década de respeto mundial al “estilo español”.
De 2010 a 2026
Dieciséis años después, muchos de los niños que celebraron aquella noche en las plazas de España hoy visten la camiseta de La Roja en el Mundial 2026. El círculo busca cerrarse: de la primera estrella a la segunda.
Johannesburgo nos enseñó que se puede. Nueva York espera respuesta. 🏆🇪🇸