Las selecciones son relevos generacionales: unos construyen el mito y otros lo heredan. Este es el viaje de La Roja a través de sus futbolistas, de los pioneros en blanco y negro al niño de Rocafonda.
Los fundadores del mito
- Ricardo Zamora (años 20-30): el primer superhéroe del fútbol español. “El Divino” hizo de la portería un arte y dio nombre al trofeo del mejor portero de la Liga.
- Telmo Zarra (años 40-50): el killer por excelencia. Su gol a Inglaterra en Maracaná 1950 fue, durante 60 años, la cumbre mundialista española.
Los años del talento sin premio
- Alfredo Di Stéfano (años 50-60): posiblemente el mejor jugador del mundo de su época; una lesión le impidió jugar el Mundial del 62 y se quedó sin disputar ninguno. La gran espina del fútbol español.
- Luis Suárez Miramontes: el único español ganador del Balón de Oro en el siglo XX (1960) y líder de la Eurocopa de 1964, el primer gran título.
- Emilio Butragueño y la Quinta del Buitre (años 80): elegancia y goles, con los cuartos de México 86 como techo.
La antesala de la gloria
- Fernando Hierro, Raúl González, Casillas joven (años 90-2000): la etiqueta más cruel del fútbol español, la “eterna promesa”. Raúl se retiró de La Roja como máximo goleador histórico de entonces y sin el gran título que su carrera merecía.
La dinastía dorada
- Xavi, Iniesta, Casillas, Villa, Torres, Ramos, Busquets (2008-2012): tres títulos seguidos y la revolución táctica del tiki-taka. España pasó de promesa a referencia mundial. David Villa sigue siendo el pichichi mundialista español con 9 goles.
Los herederos
- Rodri: primer Balón de Oro masculino español en 64 años (2024).
- Pedri: el eslabón que conecta la escuela de Xavi e Iniesta con el presente.
- Lamine Yamal (2023-): el fenómeno. Campeón de Europa a los 17, franquicia de la Selección antes de la mayoría de edad y candidato a todo lo que un futbolista puede ganar.
Lo que une a todas las generaciones
De Zamora a Lamine hay un hilo conductor curioso: España siempre produjo talento diferencial, incluso en las décadas sin títulos. Lo que cambió en 2008 no fue el talento: fue creérselo.
La generación de 2026 nació ya sin complejos. Juega como si ganar fuera lo normal… y quizá esa sea la mayor herencia de todas. 📖🏆