Hay derrotas que persiguen a un país. Para Inglaterra, la final de la Eurocopa 2024 en Berlín —ese 2-1 con gol de Oyarzabal a cuatro minutos del final— es la última página de una historia que se repite desde 1966: siempre cerca, nunca campeones.
El eterno “it’s coming home”
El fútbol se inventó en Inglaterra y desde entonces el trofeo “vuelve a casa” cada verano… en las canciones. La realidad: un solo título (el Mundial de 1966, en casa) y una colección moderna de finales y semifinales perdidas que ha convertido al aficionado inglés en un experto mundial en sufrimiento.
- Semifinales del Mundial 2018: derrota ante Croacia.
- Final de la Eurocopa 2020: penaltis fatídicos ante Italia en Wembley.
- Final de la Eurocopa 2024: España, Berlín, lágrimas.
Tres golpes en seis años. La pregunta ya no es si Inglaterra tiene talento; es si puede soportar el peso de su propia camiseta.
Talento para aburrir
Porque talento hay, y en cantidades industriales. La Premier League fabrica y atrae a los mejores del mundo, y la selección lo refleja: Jude Bellingham como estandarte generacional, Harry Kane persiguiendo el gran título que falta en su vitrina récord, y una segunda línea de atacantes que cualquier país envidiaría.
El eterno debate inglés es de equilibrio: demasiados solistas, poca orquesta. Cada seleccionador afronta el mismo rompecabezas de encajar talentos superpuestos sin romper al equipo.
Cómo juega Inglaterra
La Inglaterra reciente es un equipo de momentos y músculos: sólida atrás, letal a balón parado y dependiente de las chispas individuales de sus estrellas. Le cuesta dominar partidos con el balón, algo que sus críticos señalan cada torneo.
Contra España, ese perfil dibuja un guion claro: La Roja tendría la posesión e Inglaterra viviría de transiciones, córners y la genialidad suelta de Bellingham o quien toque.
El precedente que España no olvida (ni Inglaterra tampoco)
Berlín, 14 de julio de 2024. España dominó la final, Nico Williams abrió el marcador, Palmer empató y Oyarzabal rompió los corazones ingleses en el 86’. Cuarta Eurocopa española; enésima decepción inglesa.
Si el Mundial 2026 los vuelve a cruzar, será mucho más que un partido: será la revancha que Inglaterra lleva dos años esperando.
Veredicto
Inglaterra es el aspirante eterno: siempre en las quinielas, siempre entre los ocho mejores, siempre a un detalle de la gloria. Y precisamente por eso es peligrosísima: tanta herida acumulada acabará explotando algún día en forma de título.
España solo pide una cosa: que no sea este año. 🔥🇪🇸